Bueno, pues ahí va un pequeño resumen de mis aventuras en Bolivia. Ha sido un viaje duro por las condiciones, pero muy gratificante por las sensaciones, por el tipo de vida, por la gente y sobre todo por los paisajes increíbles que he visto y que se quedaran para siempre en mi recuerdo.
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Pero vamos por partes. Mi primer vuelo fue de Sao Paulo a Santa Cruz de la Sierra. Era la única vía de entrada desde Brasil a Bolivia sin tener que hacer un viaje de 18 horas, con 2 y 3 escalas en Lima, en Santiago, en Bogotá, o... en Miami.
Lo descubrí de casualidad en Internet con una linea aerea brasileira muy pequeña que se llama Gol. A pesar de ser pequeña, salía desde el aeropuerto internacional de Guarulhos, a 1 hora y media de mi casa de SP. El vuelo dura 3 horas hasta el aeropuerto de Viri Viri.
Santa Cruz es la provincia mas rica de Bolivia, la mas industrializada. Pertenece a la región oriental y está en continua gresca con la parte indígena (La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí... que capitaneada por Evo Morales es defendida y protegida desde el mismo gobierno de la nación.

Uno de los principales logros de Evo, indígena y pastor de llamas hasta los 17 años, ha sido defender los usos y costumbres de esta población autóctona, quechua y aymara en su mayoría y sobre todo la de proteger el cultivo de la hoja de coca frente a cualquier pretensión de erradicación norteamericana. Su lema era coca si, cocaína no. Interesante leer la historia de este pollo. Si os mola, pinchad aquí: Biografía de Evo Morales
Sigo, que me pierdo. En Santa Cruz, que se divide en anillos, cogí un taxi al llegar para que dejara en el del "centro", porque eso todo el mundo lo entiende. He de decir que me fue imposible encontrar una guía (ni siquiera en él mismo país), y no tenía ni la mas mínima información de Bolivia antes de ir; ni sabia como podía moverme, ni que tenía que ver, ni donde estaba cada cosa... así que me lancé a la aventura de descubrirlo sobre la marcha. Como a mi me mola cuando tengo tiempo...
El centro (de una ciudad enorme de 2.000.000 de habitantes), era una iglesia ecléctica del siglo XVIII, bastante simplona. Solo me gustó porque la plaza se llamaba 24 de Septiembre. Majísimos por el detalle pero ahí se acababa "el centro".
Me senté en un bareto, me pedí un té de coca y pregunte a la gente como podía llegar hasta Uyuni. Nadie sabía nada. La gente es reservada, no temerosa como en otros sitios, sino un poco huraña. Un taxista que tomaba otro té a mi lado y que parecía un un poco mas enterado, me dijo que no había aviones directos pero que salían autobuses diarios desde La Bimodal. Sin saber ni lo que era eso, para allí me fui en un autobús inmundo pero que iba directo.
La Bimodal se llama así porque desde una misma terminal salen autobuses (flotas, les llaman) y trenes. Tu también te habías dado cuenta, no? Lo pillais?
En la lúgubre estación, me confirmaron que era la única forma de llegar a Potosí, y que desde allí debería coger otro bus hasta Uyuni.
La estación estaba repleta de gente cargada con bultos imposibles, llenos de productos y de olores variables a las ráfagas de viento que llegaban. Y claro, estos iban a ser mis compañeros de excursión.
O para verme.... Ni un cristiano más había.
Ni se reclinaban los asientos ni se abrían las ventanas....Todas las mujeres, todas, iban con sus 3-4 bolsas de tela y con 1 ó 2 niños que se colocaban encima. A mi me tocó esta pobre con un niño que no dejaba ni un minuto de llorar. Luego de un rato le compró una gelatina (suben mil veces vendedores de todo y se bajan en el pueblo siguiente), lo tumbó en el medio del pasillo y se volvió a quedar frita. Estaba rota...
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El autobús, a toda velocidad por carreteras miserables de tierra, para cada 3 ó 4 horas y, por no llorar, fue divertido. Decía el conductor : "Al baaaaaaaaaño" y todo el mundo se bajaba. La unica vez que bajé me moría de risa. El baño, era el puro campo. Había parado a un lado de la carretera y la gente, hombres y mujeres, tras trepar por una loma, se dispersaban buscando un trozo de monte donde aliviarse. Genial.
Otra de las veces, se volvió a abrir la puerta del compartimento del conductor (van 2 chóferes encerrados en su cabina. Debe ser para no compartir los olores...) y dijo el segundo oficial: "A cenaaaaaaaaaaar...." y ya fue la ultima vez que yo bajé. Había vuelto a parar a un lado del camino, y la gente se bajaba con sus bolsas, donde llevaban casi un restaurante: arroz, carne, yuca, mandioca, sopas.... sacaban un mantelito y tras elegir otra vez hueco entre los matorrales o en la propia cuneta, se ponían a comer. A los 20 minutos exactos volvían a decir: "A la flooooooota".
El aparato hacía un ruido horrible cada vez que cambiaba de marcha y se notaba que no podía con las cuestas.
A partir de ahí y dejandole la suerte del viaje al destino, me tomé una maravillosa y providencial pastilla para dormir con una botellita de agua que llevaba y me quedé frito. Debían ser las 8 de la noche.
A las 16 horas de viaje, donde ya no sabía como ponerme, me despertó la sensación de que estabamos parados. Efectivamente y como no podía ser de otra forma, la flota se había recalentado y la pobre, se ahogaba y no flotaba mas. Todo el mundo abajo.
Nadie sabía que había que hacer, no había cobertura para llamar a nadie, ni nadie sabía arreglar nada
Lo bueno, es que se había parado justo en el desvío hacia Vallegrande, muy cerca de La Higuera, en el valle del Yuro, donde los soldados bolivianos encontraron y mataron al Ché Guevara el 9 de Octubre de 1967. Me sé todo esto de memoria porque en el camino me leí enterito el diario del ultimo año del Ché en Bolivia.

Como después de una hora allí seguíamos y nadie sabía ni que decir ni que hacer (el sentadito de la chaqueta beige era el conductor ¡¡), decidí parar el primer coche que pasara y pedirle que me llevara a Potosí.
Una abuela cargada con bolsas me vio y se vino conmigo. A los 15 minutos nos paró un autobús como el nuestro y el conductor nos dejó sentarnos con él en la cabina. Luego me pidió dinero, pero solucionado el problema. A las 14:00 estaba en la ciudad de Potosí, famosa en todo el mundo por sus minas de plata y llena de historia.
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Potosí, a 4000 metros sobre el nivel del mar, está al pié del llamado cerro rico. Esta montaña estaba repleta de plata y a la llegada de los españoles en 1545, sobresalía a flor de tierra. Pronto se convirtiría en la ciudad más rica del mundo.
A comienzos del siglo XVII Potosí ya contaba con 160.000 habitantes, 36 iglesias espléndidamente ornamentadas, otras tantas casas de juego y 14 escuelas. Había salones de bailes, teatros y tablados para las fiestas que lucían riquísimos tapices, cortinajes, blasones y obras de orfebrería. De los balcones de las casas colgaban damascos coloridos y lamas de oro y plata....
Pero a todo esto, la población indígena, en tanto, sufría una explotación infrahumana. Decenas de miles de indígenas fueron sometidos a la mita, un sistema de esclavitud que ya era habitual en el período incaico, pero cuyo uso intensificaron los españoles, y creció aún más a instancias del virrey Francisco de Toledo, ante la falta de mano de obra para la minería. A los mitayos (como se llamaba a los indios sometidos a la mita) se les hacía trabajar hasta 16 horas diarias, cavando túneles, extrayendo el metal manualmente o a pico, etc. Eran muy frecuentes los derrumbes y otros accidentes, que ocasionaban la muerte de cientos de trabajadores. Las rebeliones eran ahogadas a sangre y fuego. Es probable que hasta 15.000 indígenas hayan muerto en la explotación de la plata, entre 1545 y 1625. De ahí, la manía que pueden aun tenernos...
Con el agotamiento de trabajadores indígenas, los colonizadores pidieron al rey permiso para importar desde 1.500 a 2.000 esclavos africanos por año. Recibieron el Ok y durante el periodo colonial se importaron aproximadamente 30.000 esclavos para trabajar en las minas de la ciudad. Los esclavos también fueron usados como acémilas humanos; era más barato reemplazar un esclavo que un burro.
La producción de plata llegó a su punto máximo alrededor del año 1650, momento en el cual las vetas empezaron a agotarse, y Potosí entró en un camino cuesta abajo del que no pudo recuperarse jamás. En 1719, una epidemia de tifoidea mató a cerca de 22.000 personas, y otras tantas abandonaron la ciudad. Para 1750 la población se redujo a 70.000 habitantes. Treinta años después, cayó a 35.000 residentes. Desde 1776 Potosí, como todo el Alto Perú (la actual Bolivia), pasó a formar parte del Virreinato del Río de la Plata, por lo que la plata dejó de embarcarse a España por el puerto de Arica y empezó a embarcarse por el de Buenos Aires, a 55 días a caballo de distancia. Al estallar el movimiento de independencia (1825), la población había descendido a tan sólo 8.000 habitantes.
Lo que salvó a Potosí de convertirse en un pueblo fantasma fue la producción de estaño, un metal al que lo españoles nunca le dieron importancia. La explotación se inició durante la primera mitad del siglo XIX. Pero a principios del siglo XX, la sobre-producción hizo que los precios internacionales cayeran, por lo que Potosí volvió a hundirse en la pobreza.
En la actualidad, las iglesias de estilo barroco y las elegantes mansiones, hoy convertidas en museos, se mantienen como un vivo recuerdo de la época española....
Esta es la casa de la moneda. Una especie de Museo de la plata donde me recalcaron varias veces lo de que mis abuelos se la llevaron. Que jodíos mis abuelos... Y sin decir nada.
Y esta es la fuente y el famoso mascarón del Potosí, sobre el que bnadie se pone de acuerdo de lo que quiere representar. Pincha y verás: El Mascarón
El resto de la ciudad, en un alto interminable a 4.000 metros en el que hay que subir en autobús, son callejuelas estrechas con cierto estilo, con muchas iglesias y en el que efectivamente se vislumbran restos de tiempos mejores.
Hay mucho sitios que te ofrecen visitar las minas. Yo preferí tomarme un sandwich de llama con ensalada y una banana frita.
Alli me informaron que salian a las 7 unos autobuses con direccion Uyuni, que llegaban a las 10 de la noche. Camino de nuevo de la terminal (la exterminal se llamaba), me junté con compañeros del estilo al anterior viaje y para Uyuni que me iba. Por fín ¡¡¡
Llevaba 30 horas desde que sali de Santa Cruz de la Sierra.
Este era mi bus. Por fuera y con las fotos de Venecia, parece algo, pero aun me hacia efecto la pastilla del día anterior y caí tan roto que ni me enteré.
UYUNI
Uyuni es un pueblo medio fantasma, en uno de los bordes del Salar y que se dedica casi por completo al turismo. Debe tener unos 20.000 habitantes y desde ahi se organizan todo tipo de excursiones: de 1 dia, de 2, de tres y hasta de 7 que llegan al desierto de Atacama y a San pedro, en Chile, donde estuve el año pasado.
Pero me encantó. Cama limpia y ducha. 32 Bolivianos: 3,5 €. Se enfadaron cuando les pregunté si incluía el desayuno....
Bueno, para no enrrollarme, me dormi en mi palace y al dia siguiente contraté con un 4x4 un viaje de tres dias por el Salar. Como salia a las 10:00, antes me cogí la cámara y me fui a dar una vuelta por el pueblo. Había mercadillo y, aunque protestaban TODOS cuando me veian, me puse morado a hacer fotos.
Aqui solo algunas pequeñas muestras
Estaban todas. La canguro,
La del Restaurante
la de los huevos
La del Pryca,
La frutera,
El médico,
La joyera,
y el turista
A las 11, salió por fin mi jeep y en compañía de 3 amigas colombianas que venían de Australia y de una pareja de biólogos que venían de trabajar en el Amazonas, comenzamos un tour maravilloso e inolvidable.
La primera parada fue el Cementerio de trenes. Fin de una via más utilizada en otros tiempos, que hoy sirve solo de albergue de viejas maquinas de vapor y de punto de interés para los turistas que llegan de todo el mundo.
Si os gustan las fotos, tengo mil más de cada...
La siguiente parada fue una fábrica de sal. Lugar donde se descargan los camiones y se trata la sal antes de que se la lleven en sacos. La fábrica está construida con ladrillos de sal y la gente de allí fabrica con ella pequeños objetos para vender a los turistas. De ahí te os llevo el obligatorio imán para la nevera...
La siguiente parada y casi antes de entrar definitivamente en el Salar, nos detuvimos a ver los llamados "Montones de sal", que en cuanto los vi me di cuenta de porque habían elegido ese nombre.
Se trata de un proceso de secado de la sal. Colocada en montones, suelta el agua que contiene y asi es más facil cargarla después en los camiones.
Y a partir de ahi, todo fué sal. Kms y Kms sin ver otra cosa:
Esta era la sensación....
Para no escribir todo el rollo, copio el cartelito...
Se llama Isla del pecado, o isla Incahuasi. Está formada solo por cactus y vive una familia dentro. Muy salaos...
De alli, continuamos camino hasta donde ibamos a dormir, Conquesa, al pie del Volcan Tunupa que se aprecia en esta foto.
Nos dieron las habitaciones, de sal por supuesto,
Y antes de cenar me dio tiempo a fotografiar la puesta de sol desde el borde del salar.
Y como me gustó tanto me levanté a las 5:45 a ver amancer
En mi paseo me encontré con un pastor de llamas y me fui con él a recorrer las orillas del salar y a ver los flamencos. Indescriptible.
Cuando se levantó el resto del grupo, desayunamos y nos dispusimos a trepar hasta el volcán.
Y tras 3 horas subiendo, lo conseguimos...
Al bajar nos esperaba una sorpresa. Unas 4 o 5 personas de hace 2000 años se quedaron dormidos a la puerta de su cueva y, con el aire salado, se momificaron. Hoy siguen intactos aunque un poco mas delgados.
Volvimos al jeep camino del Hotel de Sal.Todo es sal, suelo, mesas y mostradores incluidos. Es considerado 5 estrellas.
En el camino, paramos mil veces a hacer mas fotos. ...Todas eran mágicas.
La gente ponia posturas rarisimas, con mil combinaciones, de distintas formas...
y al final me di cuenta de que es que les salían cosas como estas:
asi que me puse a hacer para todos,
pero claro yo como iba solito y nadie sabia hacerlas, solo conseguí que me hicieran la birria esta de la botellita de mierda... :-)
Después vuelta a Uyuni, aunque yo me quería traer todo el salar en el bolsillo.
Recorrimos más de 300 Kms de sal sin ver practicamente otra cosa.
Maravilloso;
Voy a abreviar la vuelta porque si no esto se os hace eterno...
Encontré un autobus, otro, que salia a las 8 de Uyuni y llegaba a Sucre a las 4 de la mañana. También encontré un pequeño avión de 12 personas de la compañia boliviana "A mas zonas" que me ofrecia ir desde Sucre hasta La Paz y por la tarde volar en ptro avión hasta Santa Cruz. Aunque los tiempos estaban muy justos, por no volver a ver un autobus en mi vida, compre los billetes, cogí la tartana y llegué a Sucre a las 4 de la mañana.
Todo estaba cerrado, incuida la terminal de autobuses y el aeropuerto. No habia hoteles abiertos. Llovia a mares y ni los taxis sabian donde llevarme, asi que opte por ponerme la gorra de fitipaldi que me habia comprado al parar en Cochabamba y me tumbe en el suelo debajo de un soportal mugriento, donde pronto se me lleno de inquilinos empapados que llegaban de otros buses. Para que no me reconocieran que era el nieto de los que se llevaron la plata del pais, me cale la gorra hasta las orejas y me puse la capucha del chubasquero. Nos quedamos los chicos y yo fritos y, a las 7 me desperte para ir a ver el mercado. No porque me apeteciese, sino porque era lo unico abierto de toda la ciudad...
Luego me fui a ver la ciudad. Sucre, a 2.800 metros de altura, es la capital histórica y primera ciudad fundada de Bolivia. Está cargada de historia y me recorri prácticamente lo más importante de su ciudad vieja. Aunque llovía a mares.
No se que celebrarían pero pasaba una procesión y me gustó el sistema para tiempos de crisis. Un pollo lleva a la Virgen en brazos para ahorrarse la carroza...
Y el resto le pone unas mantas a los coches y les engancha unos platos y unos ositos, y hale, a cantar saetas....
Para no extenderme demasiado con esto, el caso es que como llovia a mares, cancelaron mi vuelo de Sucre a La Paz y cuando ya tenia todo listo para alquilar a un medio particular para que me llevara en su coche hasta Santa Cruz por 300 Dólares y después de pasar unas 15 horas con el pollo, me llamaron de la compañía para que me fuera al aeropuerto, que podía ser que el vuelo saliera.
Y salió. 5 horas mas tarde y asustado por si perdia mi vuelo del dia siguiente a sao Paulo, pero salió y me arreglaron mi conexión.
En La Paz, tenia 4 horas de espera, asi que me fui a recorrer el centro histórico de una ciudad hundida en el fonde de un valle, y adosada de villas o favelas sin acabar de construir en las faldas de sus laderas.
Recorrí sus callejuelas
Luego, volvi al aeropuerto, cogi otro avión para Santa Cruz, dormí en un hotel muy peculiar que era mitad camping mitad mansión renacentista y a la hora de comer salí para Sao Paulo.
Este fué el recorrido final,
Como os decía al principio, me encantó el viaje y estoy seguro de que me quedará por muchos años un regusto a sal en mi memoria.
Espero que os haya gustado.
Un beso.




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